11 de marzo de 2018
Pino Iturrieta en Filcar: Venezuela espera desde una ilusiĆ³n vana la llegada de tiempos mejores

Fuente: Prensa Filcar/C.A./CNP 6126 Untitled document

Con un discurso eminentemente histórico y protestatario en línea con su esencia de investigador, Elías Pino Iturrieta, cumplió su rol de Pregonero de la IV edición de la Feria Internacional del Libro del Caribe, Filcar 2018, inaugurada este domingo en la Isla de Margarita.

Destacó como un verdadero privilegio que se abran las puertas de un evento de resistencia y concordia. “No es poca cosa lo que empieza a partir de ahora en una sociedad agobiada por la barbarie, no es trivial la ilusión cuando más falta hace, no sobra el pensamiento y la creación literaria cuando sufren severo ataque”, señaló y más adelante reforzó su consideración hacia la situación actual del mundo de la cultura y las artes refiriendo que, “no resulta exagerado asegurar como la sociedad de los tiempos actuales se enfrenta a desafíos parecidos a los del siglo XIX; el ataque de la vida intelectual que no se rinde ante los interés de la dictadura es un hecho que no se puede discutir, la persecución del trabajo de los autores, de los investigadores y de los artistas que llevan a cabo sus producciones desde las perspectivas de su sensibilidad individual, forman parte de un plan orquestado a consciencia por los capos del régimen”.

Haciendo uso de su extenso conocimiento, Pino Iturrieta sostuvo que, “nuestro siglo XX ha tenido mala prensa. La mayoría de los manuales solo advierten caudillos ignorantes y campesinos tristes y sumisos, que presentan un panorama de ignorancia que solo podía conducir al menoscabo de la sociedad, si no a su destrucción plena”, sin embargo, avanzada la historia con fuerza señala que, “Venezuela no se suicida, ni la matan sus depredadores. Espera, quizás desde una ilusión vana, la llegada de tiempos mejores”.

El historiador rechaza que el comercio de las librerías se haya reducido a su mínima expresión, casi como en las épocas del pasado, en las cuales no existían librerías para el público, de allí que reiteró el esfuerzo que hace la Filcar al llegar a su IV edición para que el fuego no se apague. “De la nada ha llegado a una presencia consistente que se vuelve milagrosa cuando se observan las espinas del entorno. No solo porque logra la hazaña de reunirnos en un espacio rodeado de libros, autores de libros y vendedores de libros, los rivales más resueltos de la dictadura, sino porque nos convida a las tertulias tan edificantes como las que se estrenaron cuando la República era apenas un balbuceo”.