11 de marzo de 2018
Para ser bastión y símbolo de la libre expresión y pensamiento abrió la IV edición Filcar

Fuente: Prensa Filcar/C.A./CNP 6126 Untitled document

Este domingo se inauguró al público la IV edición de la Feria Internacional del Libro del Caribe, Filcar 2018, en la Isla de Margarita.

Antonieta Rosales de Oxford rectora de la Universidad de Margarita, institución patrocinante, dio las palabras de apertura calificando la feria como “espacio, bastión, refugio, símbolo de la libre expresión y pensamiento”, destacando que “en momentos aciagos, repletos de confusión y desilusión, nuevamente la luz del conocimiento difuminada a través de las letras, nos llenan de esperanza y fe”.

Sostuvo que la Filcar ha ido creciendo hasta en el compromiso que representa, pudiendo ser realidad este año por el decidido apoyo de patrocinantes nacionales, locales y expositores, tanto del sector público, como la Gobernación de Nueva Esparta, como del sector privado representado en los diferentes gremios.

“Mientras exista un investigador que comparta sus indagaciones, un historiador que nos recuerde  los acontecimientos pasados, un filósofo que nos conecte con la esencia de la vida, un novelista capaz de transportarnos a través de una trama, un soñador que alimente nuestros deseos, mientras exista quien plasme en letras nuestras vivencias… tendremos esperanza. La esperanza que nos permitirá luchar en contra de la ignorancia” afirmó.

Seguido de la rectora, el presidente de la Comisión Filcar el escritor y ensayista, Antonio López Ortega, tomó la palabra recordando que las relaciones entre cultura y espacio público, o entre cultura y ciudadanía, en Venezuela no es un don Divino, “se trata de un esfuerzo bien humano, entre físico y espiritual, que nos hace sudar, sonreír, maldecir o soñar”, enfatizando que durante todo el siglo XIX, la Cultura no existía en ninguna práctica del Estado y aunque finalmente en la década de los 40 hubo importantes avances los periodos sobrios empañan la historia, “y este que vivimos, hay que confesarlo, no es el mejor”.

Aunque lamentó que Venezuela está alejada del torrente que define hoy la edición en lengua castellana, y atrás quedaron los más de tres mil títulos anuales que hasta la década de los 90 le definían como un gran país editor, agradeció que los lectores sean “una especie que no muere y que busca cualquier libro que se le ofrezca para reconciliarse con la humanidad”, porque eso es el motor actual de las ferias de libros.

“No ha habido objeto más completo, más sublime, más milagroso, que el libro para la transmisión del conocimiento, para resguardar las ideas, para capturar la belleza o la trascendencia. Por eso insistimos, tercamente, ansiosamente, en hacer ferias, para no perder los reflejos, para no perder las enseñanzas, para que no se nos extravíe la esperanza.”

El espacio ferial fue finalmente abierto con la bendición del Obispo de la Diócesis de Margarita, Fernando Castro Aguayo, quien también afirmó que todo lo que sea para la revelación humana y educativa, va en dirección de la dignidad y eso es estar en la Gloria de Dios.